Hay una idea me viene a la cabeza de tanto en tanto y hoy regresó conversando con un amigo. Se me ocurrió cuando reflexionaba sobre la práctica docente al cierre de un curso que hice como funcionario de UNIACC antes de 2008.
La cuestión es algo así como, ¿cuándo es la última vez que tenemos educación de la mejor manera? Y mi respuesta, aventurera y quizás hasta hereje con la pedagogía, es en el kinder.
Mi hipótesis es que en el kinder es la última vez que tenemos educación de la mejor manera. ¿Por qué? En las salas de la prebásica, hoy prekinder y kinder, se viven experiencias normadas y disciplinadas, sí, pero con interesantes grados de libertad:
- Los estudiantes suelen estar todos a la misma distancia respecto de sus educadoras, con ellas al centro.
- Trabajan en mesas y configuraciones colectivas, propiciando el intercambio y el mirarse a las caras.
- Pueden tener experiencias en mesas pero también en el suelo.
- No hay asignaturas, sino que áreas de desarrollo, en las que distintos saberes son mezclados.
- Pueden participar abiertamente, expresar ideas y sentimientos.
- Pueden pintar de rosado los árboles y negros los elefantes, amarillo el cielo y verde el mar. Y estará bien, es parte de su creatividad y de su forma de mirar el mundo que están conociendo.
- Experimentan bastante con diversos materiales.
Ya instalados en primero de educación básica, todos son sentados en bancos mirando hacia adelante. Lor primeros ven a su profesor adelante, de la segunda fila hacia atrás, suman las nucas de sus compañeros. Se propicia el puesto individual. El trabajo se limita al puesto de trabajo dentro de la sala. Pasan a compatimentalizar el conocimiento en asignaturas. Sus sentimientos suelen quedar algo más relegados. Y ¡hay de que pinten de rosa un árbol o amarillo el cielo! Será derivado a revisión.
Paulatinamente, subiendo en los niveles educativos se acentúan las características de asignaturas y una sala clásica con todas sus reglas del juego. Funciona. Ha funcionado. Pero, ¿podría haber una mejor manera? ¿Podríamos aprovecha de alguna manera la configuración del kinder? Y en la educación superior, ¿hay espacio para este tipo de experiencias?
En una visita al TEC Milenio en 2017, cuando asistí por INACAP, nos fueron mostradas salas que mezclan lo mejor de los mundos. Salas 360, que hoy existen en más de una institución, con mesas y sillas con ruedas y que pueden configurarse de distintas formas. Algo similar vi en el propio TEC de Monterrey ese año y luego el 2024, cuando representé a AIEP. Hay que ver cómo metodológicamente se saca partido a ese cambio tecnológico, no de la tecnología informática sino que de la tecnología del mobiliario.
¿Alguien puede compartir experiencias en las que se haya probado algo similar a lo expuesto? Hay tarea.

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