En varias ocasiones y desde hace muchos años me ha correspondido dar mi opinión y orientaciones respecto de los alcances de un curso autoinstruccional y de los costos de producirlo.
Ha sido una constante, y no solo bajo mi criterio, desaconsejar un curso autoinstruccional para aprendizajes complejos o para múltiples aprendizajes que se persiga conseguir. Dicho en positivo o desde la otra vereda, sí es posible aconsejar cursos autoinstruccionales para abordar aprendizajes simples y/o pocos, con contenidos acotados que los permitan obtener y el desarrollo de habilidades más bien de orden inferior. Pero por sobre todo, que puedan ser abordados en períodos cortos de tiempo, ojalá de a lo sumo y en extremo de unas cinco horas.
No hay mucho misterio y es hasta tautológico decir que un curso autoinstruccional bien hecho es aquel que contiene todo lo necesario para lograr los aprendizajes buscados y no depende de la presencia de un docente.
Es cierto que el señalado criterio se transgrede, sobre todo lo que en horas supone. Pero lo importante de estas consideraciones tiene que ver con algo más profundo, y es que, como he dicho invariablemente a lo largo de los años, un curso autoinstruccional bien hecho es aquel que se autocontiene y no depende de la presencia de un docente. Suena de perogrullo, es cierto. Es la esencia del concepto. Pero normalmente no lo es y entonces los cursos fallan pues hace falta el docente o quien responda por dudas o son en extremo simples que más bien son instancias informacionales que formativas y no hacen extrañar a un profesor, un ser humano detrás capaz de ir más allá o de simplemente responder dudas.
La posibilidad de tener un buen curso autoinstruccional que se acerque a un (buen) curso mediado por docente pasaba, a mi juicio, por agregarle inteligencia artificial, lo que era caro. Hasta ahora, en que podemos acercarnos más con herramientas al alcance de razonables esfuerzos y costos.
También siempre he señalado, que para que un curso autoinstruccional se acerque a la perfección y se parezca a uno (bueno) con docente, debiera estar mediado o asistido por inteligencia artificial, pero, decía yo, eso es en extremo caro.
Y claro, muchas veces he tenido que explicar por qué la hora de curso autoinstruccional cuesta muchas veces la de un curso mediado por docente. Y sin perjuicio de ello, también muchas veces me he preguntado por qué sucede eso si tantas veces el curso autoinstruccional no ha supuesto tantas veces más trabajo o valor. Muchas veces son similares los recursos educativos y a veces hasta son de menor esfuerzo y menor despliegue.
Dejando de lado los precios, pues puede implicar una polémica innecesaria que nos alejaría del espíritu de esta simple reflexión, vuelvo sobre el punto de comparar un curso mediado por docente de uno autoinstruccional. El curso autoinstruccional debe igualar a la experiencia que se tiene cuando hay un docente presente y por tanto todos sus recursos puestos al servicio del estudiante deben cubrir "todas" las posibles situaciones que este estudiante vivirá con él. No deben quedar cabos sueltos ni preguntas que no sean posibles de responder. Así, el curso autoinstruccional creo que por excelente que sea, siempre quedará al debe.
Y siempre decía yo, sí, que un curso autoinstruccional perfecto (o casi) lo sería con inteligencia artificial. Hace algunas semanas este pensamiento volvió sin que nadie preguntara, invitado por toda la experiencia que hemos vivido en 2023 con la rápida irrupción principalmente de ChatGPT y su inteligencia artificial generativa y lo que hemos hecho en AIEP con el asistente instruccional para docentes y el ayudante virtual para estudiantes.
La inteligencia artificial no reemplaza a las personas en la práctica docente pero sí puede fortalecerla aumentando los servicios y entregando algunos nuevos para docentes y estudiantes.
La inteligencia artificial no la conceptualizamos reemplazando docentes pero sí nos está ayudando bastante a fortalecer la docencia y el trabajo de los docentes, agregando valor, optimizando tiempos, multiplicando actividades y evaluaciones. Mientras el ayudante virtual de AIEP responde preguntas 24/7, el asistente instruccional de AIEP entrega una serie de productos instruccionales a los docentes, tales como apuntes, guiones para videos, instrucciones y rúbricas para tareas, glosarios, ideas fuerzas y una amplia gama más que completa doce posibilidades de base.
Quizás ya estamos cerca de ese curso autoinstruccional casi perfecto en que si bien seguiremos extrañando la presencia del docente, podremos acercarnos más a él, con la posibilidad de que nos entregue respuestas en vivo a nuestras interrogantes o que nos lleve por caminos personalizados de aprendizaje adaptativo.
En mi evaluación, un servicio inmediato que podemos agregar a los cursos autoinstruccionales de modo de hacerlos más robustos y cercanos a la mediación docente es el de ayudante virtual de preguntas y respuestas -que debe igual manera debe tener una contraparte en el prestador del servicio para zanjar alguna eventual diferencia-. Y estimo que son ideas relativamente simples de desarrollar y aportar, llevar adelante un modelo para un asistente de ayudantías que lleve algo más adelante las preguntas-respuestas a la posibilidad de que el asistente haga ejercicios de referencia, así como guías de ejercitación y reflexión, tal como ya lo hace el asistente instruccional, entre otras prestaciones; así como establecer un modelo que permita un servicio de acompañamiento automatizado pero personalizado, con reglas de alertas y motivación.
Pasos más complejos nos pueden llevar a rutas de aprendizaje adaptativo (útiles también en los cursos y asignaturas con mediación docente, por cierto).
Como pudimos ver en la Online Educa Berlin, OEB Global Conference 2023 del reciente noviembre, ya hay ejercicios similares a nuestros asistentes y algunos complementarios que se colocan en la vereda que señalo de ayudantías, produciendo ejercitación a medida para los estudiantes a su solicitud, para estudiar, o diálogos pregunta-respuesta con el mismo fin.
En la propia OEB, Eric Sheninger señalaba seis maneras que a su juicio se debía abordar la personalización con inteligencia artificial en educación. Colocó en primer lugar a las (1) Rutas de Aprendizaje Adaptativo. Y ofreció cinco opciones más: (2) Contenido Personalizado; (3) Retroalimentación en Tiempo Real; (4) Adaptación a Preferencias de Aprendizaje; (5) Ayuda en la Gestión del Tiempo; y (6) Analítica Predictiva.
Un buen docente que usa la inteligencia artificial reemplazará a uno que no.
Sin dudas, la inteligencia artificial nos seguirá sorprendiendo. A mi juicio, al menos por ahora, está lejos todavía de reemplazar a un docente, pero tiene todo el valor para continuar complementándolos de más y mejores formas. Por ahí, alguien que no recuerdo dijo que la inteligencia artificial no reemplazará a un docente pero que un buen docente que sí la usa sí reemplazará a un docente que no.
Y en lo que concierne a los cursos autoinstruccionales -tema aparte es si el nombre es el correcto-, estos podrían acercarse a la perfección con esta inteligencia artificial que hoy nos está sorprendiendo y ayudando en el cotidiano. Sigamos trabajando en ello y compartiendo experiencias y reflexiones.

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