Reflexiones sobre educación híbrida y flexible | Columna 7

 

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Como conté aquel día, participé del eMeetUp de EDUTIC, "Diseñando las estrategias para una educación híbrida y flexible", en que compartí espacios con destacados colegas de la educación, en representación del Instituto Profesional AIEP, y en el que pudimos poner en común con parte de la comunidad educativa latinoamericana experiencias de educación híbrida y principios de flexibilidad para la educación superior.

El evento fue el 13 de octubre pasado y comprometí entregar algunas líneas que resumieran mis impresiones vertidas ese día. He aquí el cumplimiento de esa promesa.

Educación híbrida

La educación híbrida es un concepto que se ha estado instalando con fuerza en el último tiempo y fundamentalmente tras las experiencias que ha ido dejando la pandemia. Cuando hablamos de educación híbrida, sin embargo, creo que es bueno establecer que, en rigor, no estamos haciendo nada realmente nuevo en esencia. Lo que ha sucedido es bastante positivo pues se ha ido reconociendo el valor que tienen la educación a distancia sobre Internet asincrónica y la redescubierta para algunos, educación a distancia sobre Internet sincrónica, como alternativas a la la educación presencial, y junto a ellas, el establecimiento de mezclas predeterminadas y decididas entre ellas. Así, hoy las instituciones de educación superior tienen dentro de sus posibilidades diseñar sus despliegues en términos de mezclas de sesiones presenciales y a distancia sincrónicas, además de las horas lectivas online asincrónicas, y por supuesto, el trabajo personal de los estudiantes.

Si bien de seguro es posible encontrar experiencias previas de este tipo, no fue sino hasta después de los dos años más crudos de la pandemia -cuarentenas incluidas- que hemos estado viviendo, que se puso en valor la posibilidad por un lado de mezclar formatos, y por otro, la conveniencia de su existencia y disponibilidad. Al comenzar el regreso paulatino a la presencialidad, dejando algún trabajo online sincrónico, empezamos a hablar de educación híbrida. Lo mismo pasó con el trabajo que mezcla teletrabajo con asistencia física a las oficinas. También se le ha llamado modo híbrido.

Más que un nombre, lo importante es referirse al concepto, a la mezcla. Ahora bien, haciendo un acercamiento algo más profundo, esto se trata más que una mezcla meramente operativa o, incluso, arbitraria. Recoge o debe recoger, aspectos del perfil de los distintos tipos de estudiante, características de los programas de estudio para los cuales se definen prácticas híbridas e incluso consideraciones, transitorias o permanentes, propias de las instituciones.

Ante la emergencia, es cierto que factores más operativos han imperado. Por ejemplo, al volver de las cuarentenas, se mantuvieron aforos ya sea obligados por las autoridades en algunos países o por precaución propia de algunas instituciones, en otros. Entonces, se privilegió la presencialidad para el trabajo en actividades de laboratorios o talleres que no podían ser sustituidas por tecnología.

Pasada la emergencia, fue de notar que hay postulantes y estudiantes que les ha merecido atractivo un modo híbrido, atendiendo sus gustos, estilos, preferencias y posibilidades de vida. Y para algunas instituciones, nos ha parecido atractivo, a la vez, atender a ese grupo de estudiantes con ofertas académicas formales diseñadas para ser desplegadas de manera híbrida, abriendo espacio para dictar carreras con una fuerte carga a distancia pero que requieren horas de presencialidad.

¿Es la semipresencialidad de toda la vida?

Alguno preguntará, ¿no es eso la semipresencialidad de toda la vida? Si bien sí, es semipresencialidad, la novedad es la inclusión de sesiones online sincrónicas, las que son preferidas por algunos estudiantes que privilegian el tiempo real, la oralidad y los tiempos fijos que les ayudan a su autogestión, en comparación con la modalidad online en su variante asincrónica, mucho más expandida a la fecha. Entendiendo la variabilidad de estudiantes, hoy AIEP presenta en su oferta académica diversos formatos resultantes de la combinación de modalidad, jornada y programación, y que para la modalidad, incluso hace distinción entre a distancia asincrónica y a distancia sincrónica.

Educación flexible

Hoy, las instituciones deben entender a cabalidad los desafíos que los requerimientos de los postulantes y estudiantes les imponen. Y, a partir de ello, decidir de cuáles hacerse cargo y en qué medida. Así, parece una nueva regla esencial hacerse cargo de dichos desafíos ofreciendo flexibilidad, que cada institución graduará conforme su propio proyecto educativo, adaptándose y transformando su quehacer en las distintas aristas de él. No debe tomarse como una moda o una tendencia sino que, de aplicarlo, debe incorporarse en nivel estratégico.

La flexibilidad tiene muchas formas de expresarse. Desde la tal vez más compleja, la flexibilidad curricular, al ofrecer por ejemplo distintas trayectorias formativas o carreras a la carta, a aquella más simple relativamente hablando, pero no por eso simple en absoluto, la flexibilidad formativa. Esta, a su vez, tiene distintas aristas.

Para aportar con algunas sugerencias, colocaré foco en solo cuatro familias de desafíos para las instituciones y respecto de la flexibilidad formativa en cuanto a ofrecer más de un formato de estudio, incluyendo por cierto la educación híbrida:

1. Debe haber voluntad y decisión de la alta dirección. Debe haber formalidad, incorporación de definiciones en el modelo educativo y una estrategia clara.

2. Se debe establecer un vocabulario claro que permita realizar distinciones tanto hacia los públicos externos como hacia el interior de la comunidad de la institución, en primer lugar a los administrativos y luego al cuerpo académico o docente.

3. Se debe entender que no todas las clases son iguales y que no da lo mismo la modalidad ni la variante dentro de ella. Si bien siempre se deberá perseguir los mismos aprendizajes para cumplir a cabalidad los perfiles de egreso que corresponda, para cada forma de entrega de una carrera se debe definir las metodologías propias más adecuadas y contar con un equipo docente formado, acompañado y que aplique efectivamente dichas metodologías.Particularmente, debe notarse que una sesión online sincrónica no es idéntica a una sesión presencial física, por más que duren el mismo tiempo. No se debe improvisar y se debe definir y orientar sobre cómo llevar adelante sesiones sincrónicas.

4. Finalmente, se debe considerar desafíos técnicos y operativos, tanto aquellos propios de la institución, como también los que afectan a los docentes y a los estudiantes, y no confiarse en que cada parte entiende y se hace cargo, porque normalmente no es así. Debe haber consideraciones conscientes y orientaciones; y en algunos casos normativas y acuerdos contractuales.

Por ejemplo, aún en carreras que consideran la dictación de sesiones online sincrónicas, hay estudiantes que no disponen de buen ancho de banda o no tienen micrófono o cámara web, limitando fuertemente el desarrollo de sus aprendizajes. O, al mezclar horas presenciales con online sincrónicas, bajo el beneficio de que el estudiante solo se desplace mínimamente a una sede y pueda estudiar desde su lugar favorito, debe tenerse extremo cuidado de que no se programen secuencialmente en un mismo día sesiones de ambos tipos pues obligarán a tomar las sesiones online sincrónicas desde la sede, eliminado el beneficio e incluso complicando al estudiante.


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