“No todos somos iguales ni buscamos las mismas condiciones para estudiar una carrera técnica o profesional” es la premisa con que el Instituto Profesional AIEP ha trabajado para atender anualmente a sus 90.000 estudiantes de carreras, con siete formatos de estudio.
La telepresencialidad, o clases con metodologías sobre
tecnologías de conferencia web, es una oportunidad para atender a un
segmento de población que no se siente completamente satisfecho con
las modalidades presencial clásica, online ni semipresencial. Desde 2020, AIEP
ha adoptado este formato de estudios en su oferta académica de carreras,
alineado con su Misión y su Modelo Educativo.
La telepresencia, como otros formatos o variantes de las
modalidades, exige consideraciones propias que nos desafían. En la
conferencia "Telepresencia: desde una solución académica intersede a la
oferta de carreras", que he tenido la oportunidad de dictar en el Segundo
Congreso Edutic en representación de AIEP y sus equipos, di cuenta del camino
que hemos seguido hasta desarrollar la oferta de carreras en formato
telepresente y los desafíos culturales, tecnológicos y, por sobre todo,
metodológicos que se ha enfrentado. Esta conferencia recoge en esencia lo que
señalaba hace algunos días en mi tercera columna, sumando algo más de recorrido
histórico y cifras, así como enumerando los principales desafíos que
enfrentamos.
AIEP no ha llegado azarosamente a su actual oferta, sino que tras
un camino de análisis, diseño y desarrollo, entendiendo la relevancia de buscar
y desarrollar formatos que entreguen opciones que incluyan a la mayor
cantidad de segmentos de población.
El Instituto Profesional AIEP, institución chilena de educación técnico profesional no selectiva e inclusiva, suma 56 años de historia, posee 5 años de un máximo de 7 de acreditación institucional y es el único instituto en Chile con SCT –Sistema de Créditos Transferibles-. Se caracteriza por un espíritu innovador de activa escucha a las necesidades laborales y las preferencias de la sociedad en su desarrollo educativo para el mercado laboral.
El recorrido de la telepresencia comenzó en 2018 con el
diseño de la nueva sede Castro –en la gran isla de Chiloé, a 1.200 Km. al sur
de la capital Santiago- con experiencias diferenciadoras en ella y que
significó la habilitación de las dos primeras salas de telepresencia, una allí
y otra en la sede Puerto Montt en el continente, algo más al norte de la
primera. Entre ambas, en marzo de 2019, se realizaron clases combinadas
con un docente en una de las sedes y grupos de estudiantes en las salas de
ambas sedes, logrando reunir grupos curso más significativos, una mayor
garantía de tener docente y ya no la necesidad de que un docente tuviese que
viajar entre sedes para dictar sus clases presenciales.
El mismo 2019, para el segundo semestre, la experiencia se había extendido
por varias sedes, con salas de trelepresencia con proyector de tiro corto,
pantalla inteligente, micrófonos, cámaras y parlantes. Para 2020, las
salas de telepresencia ascendieron a 50 en todas las sedes de AIEP en
el país.
Las crisis social de 2019 y sanitaria de 2020 desafiaron a que
se continuara con una entrega académica y de calidad, lo que fue posible
al extender la realización de clases en la lógica de telepresencia pero
esta vez desde casa de los docentes a casa de los estudiantes. El
entendimiento y apropiación dentro de la cultura de AIEP de esta variante de
modalidad facilitó su rápida implementación y escalabilidad a los
significativos números de esta institución.
En el contexto educativo, las crisis de 2019 a 2021 nos han motivado a rescatar antiguas soluciones reconvertidas y potenciadas junto a nuevas alternativas, llevando cada vez más la educación a casa del estudiante. La emergencia en lo sanitario, debe ser dejada de tratar como tal en lo académico y es lo que ha procurado AIEP tempranamente desde 2020.
La experiencia ha sido tan positiva que en las admisiones de las
cohortes de agosto de 2020 y marzo de 2021, AIEP ofreciera como una nueva
opción para estudiar carreras, la telepresencia, ya no como una opción
transitoria sino que permanente.
AIEP ofrece 83 carreras técnicas de nivel superior y profesionales con 90.000 estudiantes al año en sus 23 sedes de Calama por el norte a Castro por el sur, además de una sede online. En 2021, 25 son las carreras en modalidad online, seguidas por 9.000 estudiantes y 22 en formato telepresente, con 2.500 estudiantes.
La telepresencia ha ofrecido desafíos culturales, tales como
la incorporación de una nueva terminología, espacios de
trabajo distintos a lo acostumbrado, comunicaciones de
diferente naturaleza, necesarias construcción de
confianza y gestión del cambio proactiva y
reactivamente, así como un plan de formación docente específico que
nos permitió transitar hacia la telepresencia 3.0, aquella actual y que deja
atrás la primera usada en las primeras experiencias entre sedes y la segunda
usada en el primer momento de las crisis.
También ha sido necesario enfrentar desafíos tecnológicos,
tales como asegurar plataformas escalables, robustas y usables,
para los distintos servicios académicos, no académicos y administrativos que se
entregan a los estudiantes y a los docentes, mecanismos ágiles de
soporte para ellos, aseguramiento de condiciones tecnológicas
por parte de usuarios y entrega de orientaciones sobre
contexto tecnológico.
Y, por supuesto, la telepresencia entrega por sobre todo desafíos
metodológicos que van desde estrategias comunicacionales de
aula y consideraciones ambientales del entorno auditivo y
visual de docentes y estudiantes hasta los desafíos más de fondo en
lo pedagógico, con una metodología para abordar la “nueva
clase” y herramientas y metodologías de evaluación.
En las bases de la clase telepresente, y tras asegurar el entendimiento
de que la tecnología es un medio y no un fin, se ha revalorado
la planificación de la clase y se ha sugerido normar las relaciones
en la nueva aula como un nuevo espacio en el que se debe actuar con
las mismas consideraciones de siempre pero aplicadas de forma distinta. En
estas clases, la interacción es más relevante que nunca y se
debe considerar el máximo tiempo de concentración frente a una pantalla de
45 minutos, lo que nos ha llevado a entregar a los docentes una tríada
de tipos de clases que incluyen diversos tipos de actividades y necesarias
pausas pedagógicas previamente planificadas.
Para la evaluación en telepresencia, se incorporan
tanto actividades sincrónicas –sondeos, trabajo colaborativo,
cuestionarios breves- de los estudiantes guiados por el docente, con retroalimentación
asincrónica a posteriori, como orientaciones del trabajo autónomo
asincrónico y derechamente actividades y evaluaciones
asincrónicas, siempre fortaleciendo la retroalimentación.
Hoy es posible una educación de calidad masiva y personalizada, usando la tecnología como medio para desplegar metodologías pedagógicas de alto impacto.
En paralelo al desarrollo de variantes que utilizan Internet como
medio, debemos continuar buscando opciones de valor para desarrollar
competencias y habilidades en que hoy la presencialidad física es insustituible
o sustituible a economías inabordables. Con todo, hay experiencias
presenciales físicas ricas en sí mismas que deben ser potenciadas,
reconvirtiendo y fortaleciendo nuestros espacios físicos.
En suma, la telepresencia, en tanto oportunidad como desafío, debe ser diseñada, desarrollada y desplegada con las mismas consideraciones de que entregar educación de calidad significa desarrollar aprendizaje real y significativo y entregar satisfacción plena en las experiencias de aprendizaje.
Educación de calidad = aprendizaje real y significativo + satisfacción plena

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