¿Por qué un video educativo realizado con las mejores técnicas comunicacionales podría ser inadecuado? | Columna 2
En INACAP tuve el privilegio de trabajar con la experimentada profesora de matemática, Ana María Acuña Buono-cuore, Q.E.P.D. Con ella incursionamos en los servicios online en vivo de apoyo a la matemática. Ana María estuvo tanto en el servicio en demanda atendiendo cientos de estudiantes que recurrían a él como en las producciones de videos ejemplificadores que publicamos en una plataforma especialmente diseñada y desarrollada para el efecto.
Lo que solo pudo ser una anécdota lo he transformado en un potente mensaje que hago ver a cada nuevo colega que se suma a los equipos que me ha correspondido liderar, ya sean jefaturas o quienes van a ocupar el rol de diseñador instruccional, editor instruccional, diseñador gráfico instruccional, desarrollador multimedia o audiovisualista.
Un día cualquiera de aquella valiosa etapa laboral, Ana María pasó por mi oficina. Venía del estudio audiovisual y había estado frente a cámara grabando algunos videos haciendo ejercicios de matemática. Le pregunté que cómo evaluaba el resultado. Cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que no creía que con ellos los estudiantes aprendieran.
"Nuestros estudiantes no aprenderán con los videos de ejercicios que hemos realizado me indicó la profesora ante mi sorpresa".
Quedé extrañado cuando Ana María me dijo que con los videos que había grabado no se lograría aprendizaje. Un gran estudio, un buen equipo de audiovisualistas y por sobre todo una buena profesora de matemática y… los estudiantes no aprenderían.
¿Por qué, Ana María, los estudiantes no aprenderán con tus videos? Me respondió algo así como “Porque los colegas audiovisualistas me han indicado que un video largo no lo verá nadie y por tanto debo hacerlos de un par de minutos. Pero para ello, me tengo que saltar pasos y probablemente sin esos pasos, los estudiantes se perderán”.
Los videos habían sido grabados bajo criterios comunicacionales de excelencia pero sin considerar principios pedagógicos.
Lo que para mí había sido obvio hasta entonces, no lo era para mis colegas y debíamos accionar un cambio. La comunicación es muy relevante en una entrega educativa y los códigos audiovisuales de pleno Siglo XXI deben ser considerados. Pero de nada servirá si la comunicación, tal como lo señalamos para la tecnología, no se coloca al servicio de la pedagogía.
Era la profesora la que debía imponer sus términos en lo pedagógico. Y los comunicadores en su ámbito, acordando juntos los alcances y detalles de cada video.
Los comunicadores tienen un rol esencial en el diseño y desarrollo instruccionales de buenas experiencias de aprendizaje con tecnología, pero siempre aportando sus conocimientos y experiencia un peldaño por debajo de lo pedagógico.
Los comunicadores, por supuesto que tienen mucho que aportar en la producción de recursos educativos pero siempre colocando la comunicación al servicio de la pedagogía.
Tal como le indiqué a Ana María ese día, desde la comunicación se debe aprender cómo hacer un buen uso de la pizarra en término de espacios y colores, cómo era sugerible que ella se vistiera o los gestos que hiciera, cómo impostar la voz o cómo mejor expresarse. En fin, aspectos en que los comunicadores tienen mucho que decir.
En el otro carril, la profesora Acuña, quien incluso se había especializado en didáctica de la matemática, debía aportar todo su bagaje. Ella y solo ella en ese equipo sabía lo que los estudiantes debían aprender, cómo lo harían de mejor manera y qué pasos eran insustituibles. Y los comunicadores y los tecnólogos podían abrir un mundo sin fronteras para completar significativas experiencias de aprendizaje en conjunto con ella.
Es el profesor el que sabe lo que los estudiantes deben aprender, cómo lo harán de mejor manera y qué pasos son insustituibles. Y son los comunicadores y los tecnólogos los que pueden abrir un mundo sin fronteras para completar significativas experiencias de aprendizaje en conjunto con el profesor.
Hoy, varios años después, sigo usando este ejemplo. Promuevo el trabajo colaborativo de pedagogos, expertos disciplinares, comunicadores y tecnólogos y lo seguiré haciendo, destacando siempre que comunicación y tecnología están al servicio de la pedagogía para el buen desarrollo de las competencias de la disciplina en cuestión.
Gracias, Anita María.

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